Sin embargo, parecía que Henry se había quedado mudo de verdad, arrodillado en el suelo, con la cabeza gacha.
Lo miré, desesperada.
No era raro que ninguno de ellos contara con la estima de la señorita Alma, al menos no tanto como Jeison. Waylon era un loco, con un carácter que cambiaba a cada rato, eso ni se diga. Y Henry, bueno... abría la boca aun cuando no sabía ni qué decir; que pudiera caerle bien a la señorita Alma sería un milagro.
En cambio, Jeison era distinto; cuando hablaba, parecía