—Je…
Waylon se rio un poco, burlándose de los guardias de la entrada.
—Con una vigilancia así, ¿qué pasa, tienen tanto miedo a morir? Ve y dile al señor Pedro que ya le traje a la persona que quiere.
—Esperen aquí.
El guardia respondió muy serio y se volteó para correr hacia el interior del castillo.
Mateo miró hacia el patio.
Varios sirvientes estaban ocupados: unos regaban las flores, otros cortaban el pasto.
Luego levantó la vista hacia el interior del castillo, preguntándose si Sofía estaría