De repente, Carlos se le tiró encima, sacudiéndola de los hombros mientras gritaba desesperado.
Camila se rio a carcajadas y dijo:
—Hice que los llevaran a un mercado de subastas en el extranjero. Ustedes deberían saberlo: todas las mujeres que salen de esos lugares terminan peor que nadie. No solo son juguete de muchísimos hombres; si además caen en manos de unos cuantos pervertidos, es probable que no les quede ni un pedazo de piel sano. Ja, ja, ja… ¿No decían todos que la amaban tanto? Pues e