Y justo en ese momento, Carlos salió de repente a detener a los guardaespaldas.
—¿Qué pasa? ¿Al final sí te dio lástima? —dijo Alan con rabia y sarcasmo—. ¿Te dio lástima este monstruo asqueroso y corrupto? No es por nada, pero ¿no podrías tener un poco de dignidad como hombre? Esa mujer te ha traicionado cuántas veces... ¡hasta se acostó con tu propio padre! ¿Y aun así no puedes dejarla ir? ¿Es que ya no queda ni una sola mujer en el mundo y solo existe ella?
Carlos no le respondió; solo se dir