Antes de que Alan pudiera terminar, Indira lo interrumpió furiosa:
—Mateo, usted no lo sabe, pero mientras recibía la puñalada por esa Aurora, mientras lo llevaban a urgencias sin saber si iba a vivir o morir, ella... ¡ella en realidad...!
—¡Ya, ya, deja de hablar! —de inmediato, Alan la jaló del brazo para que se callara.
Pero Indira se soltó de un tirón y miró a Mateo, indignada.
—No me importa, voy a decirlo. Yo siento que usted no se merece esto. Engañarlo así... eso sí es hacerle daño.
La m