El corazón me dio un vuelco y, por instinto, me hice a un lado.
Sentí mucha angustia y tristeza en el pecho. No era que yo no quisiera que él me viera, era que, después de verme, ¿qué pasaba?
Estaba destinada a no poder volver al pasado con él ni a amarlo de nuevo con total inocencia, así que era mejor no darle esperanzas desde el principio.
Despacio, me di la vuelta y volví a mirar hacia la habitación. Vi a Mateo, que trataba de sentarse haciendo un esfuerzo por alcanzar el celular de la mesa