Todo pasó demasiado rápido, tan de repente, que cuando la gente reaccionó, Bruno ya le había clavado un cuchillo a Camila en el estómago.
Como no podía hablar, solo dejaba escapar esos ruidos roncos mientras la miraba, lleno de odio, hundiendo la hoja una y otra vez en su abdomen.
En cuestión de segundos, la sangre empapó el vestido de novia que llevaba puesto.
Las heridas de Bruno ni siquiera habían terminado de sanar; él apenas podía moverse bien, pero para vengarse de Camila había reunido tod