En ese instante, Carlos por fin entendió el pasado oscuro entre Camila y Bruno, y comprendió que su propia madre había sido asesinada por Camila.
Cerró los puños con furia; su cara se transformó, reflejando una mezcla de odio y un arrepentimiento desgarrador.
Camila dio dos pasos atrás y comenzó a justificarse, desesperada:
—No, es falso, todo es falso. Bruno me está calumniando. Él me odia, por eso inventó todo esto.
Apenas terminó de hablar, Bruno comenzó a mostrar en la pantalla los archivos