Camila continuó:
—Quizá ustedes lo tienen amenazado… quizá lo obligaron a incriminarme.
Qué risa me dio eso. Camila tenía un talento increíble para mentir y tergiversar todo.
Alan, cansado y con las manos en la cintura, le preguntó a la multitud:
—Díganme ustedes: ¿creen que la forma en que Bruno la miró hace un momento, con ese odio tan profundo, incluso queriendo lanzarse sobre ella, fue porque lo estamos amenazando?
—Claro que no —dijo un invitado.
Enseguida los demás empezaron a hablar tambi