Si no me equivocaba, Camila seguramente estaba usando nuevamente la misma táctica de autodesprecio para demostrarle su "amor" a Carlos. Y, efectivamente, pronto se escuchó la voz ansiosa y dolida de Carlos.
—¿Cómo puedes ser tan tonta? Yo no te desprecio, nunca te desprecié. Solo estaba enojado… enojado conmigo mismo, por no haber podido protegerte. Ese Bruno te amenazaba así, y aun así no te casaste con él, sino que decidiste casarte conmigo. ¿Cómo podría yo dudar de tu amor? Camila, me odio a