Mi padre se levantó enseguida, intentando explicarse:
—Javier, no lo tomes a mal. Aurora sí quería probar la sopa que tú preparaste, pero apenas la bebió, empezó a vomitar…
Apenas terminó de hablar, notó que aquello sonaba terrible y corrigió rápido:
—No, no, no me refiero a eso. Quiero decir que a ella de verdad le apetecía comer lo que cocinaste, pero seguramente algo le cayó mal, quizá un problema del estómago, y por eso, en cuanto probó el caldo, lo devolvió. No es que piense que tu sopa sab