Camila dudó un buen rato antes de responder, con voz vacilante:
—Es que… tenía cita con una modista de vestidos de novia. Hoy tenía un espacio libre para tomarme las medidas y revisar el modelo.
—Entonces te acompaño —dijo Carlos, de inmediato.
—No hace falta —respondió ella—. Quería elegir primero un diseño bonito y darte la sorpresa cuando estuviera listo. Además, ya casi nos casamos y todavía había mucho que organizar: las invitaciones, el lugar de la ceremonia… También estaba la boda de mi h