Cuando Javier me lo preguntó con ese tono frío, Camila simplemente sonrió con suficiencia.No solo no podía ver que yo estaba con Mateo, tampoco podía soportar que yo estuviera con su hermano.
Para ella tanto Mateo como Javier le pertenecían.
Incluso con mi hermano Carlos, tampoco podía tolerar que Carlos me tratara bien.
Este tipo de persona tenía la mente tan distorsionada que ya rozaba lo enfermizo.
Viendo que no respondía, Camila se burló:
—Vamos, Aurora, mi hermano te está preguntando, ¿por