Mateo quedó desconcertado un momento.
—¿Por qué sacas esto de repente? —preguntó.
—Nada... —murmuré.
—Es que me pareció extraño. Si Waylon se preocupaba tanto por esa mujer, ¿por qué la habría dejado morir? Con su influencia y su arrogancia, debió haberla protegido.
Mateo dijo que no con la cabeza y me miró fijamente, con una expresión extraña. Me detuve un instante.
—¿Qué pasa?
—Nada —respondió.
—Es solo que, si te dijera que esa mujer fue asesinada por Waylon, te sorprenderías.
—¡¿Qué?! —excla