—En fin —dije en voz baja—, algunos rumores no se pueden tomar en serio. Aun así, debemos tener más cuidado con Waylon.
Mateo respondió:
—No son solo rumores. En Valkitlaz, él sabía perfectamente de la existencia de Embi y Luki. Con el poder que tenía allá, podría haberlos secuestrado fácilmente, pero no lo hizo. Por eso pensé que no representaban un peligro para él. Fui yo el que bajó la guardia.
Me acerqué y tomé su mano con firmeza.
—Debe de ser porque no he respondido a sus llamadas. Quiso f