—Pero con Mateo aquí esto es distinto; y tú, si mueres, solo mueres. ¿En serio crees que tu vida está atada a la de Alan? —dije.
Cuando escuchó eso, Camila se puso pálida. Asustada, tomó rápido la mano de Carlos:
—Sálvame, Carlos, por favor... envía guardaespaldas para protegerme...
—Entonces... —dijo Carlos, con los ojos enrojecidos, mirándola—, si todo lo que dice es cierto, ¿de verdad tienes algo que ver con ese tal Waylon...?
—¡No! —Camila respondió en voz alta, pero al alterarse volvió a vo