Por la mañana, Zella me llamó y me preguntó por qué Valerie no iba a verla desde hacía tanto tiempo. Dijo que hasta la había llamado varias veces y no le contestaba, que quería saber si algo le había pasado.
No me quedó de otra más que mentirle.
Le dije que Valerie había aceptado un proyecto nuevo y andaba muy ocupada. También le prometí que cuando tuviera tiempo libre, íbamos a ir a visitarla juntas.
Zella me creyó y, con esa voz tan dulce y amable que tiene, nos pidió a las dos que cuidáram