Capítulo 1069
Sin dejarlo terminar, le metí un bocado en la boca.

Intrigado, él me miró.

Yo agarré espaguetis con el tenedor, comí un bocado y murmuré:

—Habla menos, que me bajas el ánimo.

Él hizo mucho esfuerzo por tragar y me miró en silencio, con los labios apretados.

Volteé un poco, casi dándole la espalda, y seguí comiendo. Si no, ya se iban a echar a perder. Además, me moría de hambre. No estaba para escucharlo.

Si no quería comer, pues que no comiera. Yo no iba a insistir.

Pasó un buen rato. Yo casi
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