Muy temprano, llevé a los niños a la escuela. Después volví a casa, a esperar noticias de Mateo.
Ese día solo me dijo que nos veríamos el lunes en la entrada de la registraduría. No dijo la hora.
Pasó toda la mañana y no supe de él. Seguro se le olvidó.
Pensarlo me alivió un poco el ánimo.
Al parecer él tampoco quería divorciarse de mí.
Cuando me calmé hasta me volvió el apetito.
Fui a la cocina. Saqué unos ingredientes. Me puse a prepararme algo rico.
Justo cuando terminé sonó el celular en la