Me dio un tic nervioso en la boca.
Ah, Samuel sí está pendiente de todo lo que pasa alrededor.
Yo pensaba que cuando entra en cierto estado, nada le importa.
Cuando Samuel, siempre tan neutral, se puso de mi lado, Camila se puso roja del enojo.
De repente, dejó de hacerse la víctima.
Empezó a forcejear.
Su mirada, llena de ira, se clavó en mí.
Entre más se movía, yo más le pisaba la mano.
El dolor le tensó la cara, y se volteó hacia Carlos para descargar toda su frustración.
—¿Te vas a quedar a