Embi dijo en voz baja:
—No me duele nada, y cuando voy al médico no tengo miedo. Ellos juegan conmigo y me hacen feliz. Y también papá, papá me lleva todos los días con mi hermano a jugar. Solo que hubo unos días que papá no estuvo, y entonces vino el padrino y dijo que papá tenía cosas que hacer y debía irse unos días.
—Sí, y esos días fue el padrino el que jugó con nosotros —dijo Luki.
Los abracé y sonreí. Pensé para mí que los días en que Mateo desapareció debieron ser los días en que estuvo