Narra Beatriz.
Una semana ya había transcurrido rápidamente, desde el diagnostico de la obstetra. Gracias al cielo, mis contracciones habían desaparecido por completo. Pero eso sí, Stefano estaba encima de mí, cuidándome todo el tiempo.
Me obligaba a regresar a casa para descansar, a no permanecer mucho tiempo de pie, a tomar baños relajantes y sobre todas las cosas, me llenaba de amor. Esta semana habíamos tenido la oportunidad de estar más tiempo juntos que en el último mes. Él dejó el hospi