Samuel y Alía se encontraban degustando la deliciosa comida que había preparado Mía y la nana de Samuel, para Alía en ese momento era como estar en el cielo, la comida que preparaban era la gloria, y aún más que no podría ir a grabar hasta que sean los premios. El director estaba en deuda con ella y le había dado unos días libres para que se pudiera recuperar.
—Come más despacio corazón, o van a pensar que te mató de hambre— Alía solo puro mirar mal a su esposo, pues como él no era muy amante a