Capítulo 26
—Ya les dije, no tengo ni idea de dónde pueda estar Alía. La verdad, también estoy preocupado. Desde que desapareció, las grabaciones pararon y pronto será la entrega de premios, si es que también no lo cancelan —dijo David, aunque hablaba tan confiado que, si no fuera porque los policías ya lo tenían identificado a través de una de las cámaras que estaba cerca del atentado, habrían creído su cuento.

Quien estaba furioso era Samuel.

—Ja, ve lo cínico que puede ser este tipo. Me dan tantas gana
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