Los días transcurrían a un ritmo vertiginoso para Samuel y Alía. El trabajo los estaba agotando por completo, dejando poco espacio para el descanso. Alía, en particular, se encontraba inmersa en las grabaciones de una nueva serie, donde compartía escenas con el ganador al premio a Mejor Actor: David Adams.
Él era uno de los hombres más atractivos de la industria del entretenimiento, con una sonrisa que derretía cámaras y un carisma que lo convertía en ídolo de masas. Pero para Alía, David repre