Una insistente y sonora melodía que cobraba fuerza a cada segundo que pasaba le taladabra los oídos de manera molesta e insistente, arrancandole un gruñido bajo e irritado ante dicha falta de respeto a su sueño.
Se removió entre las sábanas, buscando a tientas el bendito aparato que la estaba fastidiando, con unas inmensas ganas de destruirlo en el acto.
Escuchó el ruido de unas cuantas cosas rompiéndose mientras tentaba en todas partes con los ojos cerrados, pero poco le importó aquel detalle.