Margot observó a la mujer que descendía lentamente las escaleras y sus ojos se abrieron desorbitados, a punto de salirse de sus cuencas, negándose a creer que aquello era real y no una alucinación.
No podía ser... Esa mujer no podía ser Ariane. ¡Era imposible!.
- Me estabas insultando hace apenas unos segundos, ¿Cómo es que de repente decides quedarte callada?. ¿Te comió la lengua el gato o qué?.- La mujer alzó una ceja con una mueca difícil de interpretar y una sonrisa burlona danzó en sus lab