Un pequeño gruñido escapó de su garganta al sentir una punzada de dolor recorrer su cabeza.
Se llevó una de sus manos a esta y masajeó el punto doliente despacio, tratando de disipar el malestar antes de que aquel líquido ácido que le quemaba la garganta, escapara ante una nueva desagradable punzada.
Su mente aún se encontraba un poco confusa y su cuerpo cansado clamaba por descansar un poco más.
Pequeños flashes de lo sucedido comenzaron a reproducirse uno tras otro en su memoria y un gemido d