Leandra no podía ocultar su incomodidad. Estaba sentada en el sillón de cuero, cruzando y descruzando las piernas con impaciencia, mientras Kevin permanecía inclinado sobre su escritorio, tecleando con rapidez en la computadora. No parecía reparar en ella, ni en su expresión de disgusto.
¿Quién era la mujer en el departamento? ¿Por qué parecía irritar a Kevin?
Se levantó y caminó hacia él. Con movimientos calculados, posó sus manos en su cabello, acariciándolo como si esa cercanía pudiera arran