Capítulo 63 Solo hay una respuesta.
Su voz sonaba tranquila, pero su actitud era dominante.
Ese hombre había recibido un golpe esa noche, y no solo porque ella hubiera hablado bien de Román, sino desde el instante en que lo vio.
—¡Está bien! —Aceptó Raina sin pensarlo.
En ese momento, todo era pura acción y reacción; entre más lo rechazara, más insistiría él, así que decidió seguirle la corriente.
Al terminar de hablar, Raina alzó un dedo y lo empujó suavemente. Pero ni siquiera había logrado acomodarse bien cuando él se acercó de