—Cada quien jala agua para su molino —soltó Julieta después de darle un traguito a su café, como quien no quiere la cosa—. Pero fíjese que me entra la duda, señor Franco... ¿por qué tanto interés en la tecnología de los Dunlap? ¿O a poco trae algo nuevo entre manos?
Jayden se quedó tieso un segundo. Luego, con esa sonrisa de plástico que siempre usaba, se salió por la tangente:
—No es más que una inversión estratégica, no le busque tres pies al gato.
—¿Ah, sí? Y yo que juraba que quería quedar b