Bien dicen que uno puede negar la verdad con palabras, pero que los ojos nunca saben mentir. En ese momento, la mirada de Víctor lo decía todo.
Olga soltó una risa amarga, con la voz temblándole por el coraje.
—Si de verdad es puro trabajo, ¿entonces qué hace esa carpeta llena de recortes en el cajón de tu escritorio? ¿Por qué guardas bajo llave cada revista donde sale una entrevista de ella?
Al verse descubierto, Víctor se puso de todos los colores. Se giró de golpe y la fulminó con la mirada.