Julieta se quedó fría por un segundo, pero pronto soltó una risita amarga.
—¿Qué pasó? ¿Ahora resulta que te da miedo perder a tu gran amor? No te preocupes, en cuanto firmemos el divorcio, vas a ser libre de irte con quien se te dé la gana.
Román hizo un esfuerzo enorme por levantar la mano, como si quisiera alcanzarla, pero las fuerzas no le dieron y el brazo le cayó pesado sobre el colchón.
El médico, al ver aquello, se metió de inmediato:
—El paciente apenas acaba de despertar y está muy