La mirada de Raina se fijó en la cara de Iván: tan definida que, si la belleza tuviera una definición exacta, sería esa.
Con esa presencia imponente y el poder de su familia, podía tener a la mujer que quisiera, sin embargo, por una simple frase, se había casado con ella. Desde la primera vez que lo vio el día anterior, ya había tenido la duda. Ahora, por fin, tenía una respuesta. Pero Raina no confiaba en una sola versión. Tampoco quería suposiciones.
Apenas salieron del edificio del Grupo Si