Solo a Iván se le podían ocurrir esas cosas.
—¿Pero qué estás diciendo? —soltó ella, entre divertida y confundida.
—Te lo digo muy en serio —Iván se puso bien serio de repente—. Lo que tú quieras, te lo cumplo. Pídeme lo que se te ocurra.
Raina suspiró y lo alejó suavecito.
—Iván, no quiero volver a pasar por lo mismo. No voy a trabajar contigo.
Iván se quedó callado un momento, pero rápido entendió por dónde iba la cosa: se estaba acordando de lo mal que le fue con Noel. Se le ablandó la mirad