Iván lo barrió de reojo.
—Miguel, dime una cosa... ¿has estado hablando mucho con Diego últimamente?
—Pues... lo normal... ¿por qué? —respondió Miguel, sacado de onda.
Iván lo miró con cara de "pobrecito".
—Se te nota que se te pegó lo bruto. La próxima vez, en lugar de comida, pide un manual de instrucciones, a ver si así te vuelven a funcionar las neuronas.
Miguel apretó los dientes. En ese momento entendió perfectamente el infierno que pasaba Diego cada vez que tenía que aguantar a este tipo.