A Miguel le dio un ataque de tos de repente. Eso sí que no se lo esperaba.
Él pensaba que aquella noche de las auroras era algo que Iván quería dejar enterrado para siempre, pero el muy cínico no solo la traía a relucir, sino que lo hacía frente a la mismísima Milena.
A estas alturas, ya ni Miguel sabía qué traía Iván entre manos.
Como el escándalo de la tos fue grande, tanto Iván como Milena se le quedaron viendo. A Miguel no le quedó de otra que hacer una mueca, intentando sonreír con pena.