Raina se quedó en una casa de huéspedes. La verdad es que ya podía haberse ido, pero prefirió quedarse un tiempo más.
El lugar era una maravilla: el aire se sentía fresquito, el clima estaba en su punto y, para donde uno mirara, todo estaba llenó de un verde que le devolvía el alma al cuerpo.
Se quedaría a vivir ahí para siempre con mucho gusto.
Ya que andaba por acá, quería aprovechar para consentirse un poco antes de regresar a la realidad y, de paso, acomodar sus sentimientos.
Pero había otr