—¿No estás contenta?
La breve distracción de Raina fue captada al instante por Iván.
Ella pensó en qué responder, mirando a ese hombre extraño y familiar a la vez. Su porte innato irradiaba nobleza. A su lado, cualquiera parecía insuficiente.
Y, sin embargo, por error y casualidad, ella estaba ahí, de pie junto a él. No era raro que Fiona la mirara por encima del hombro; incluso ella sentía que esto era demasiado absurdo.
Aunque, por suerte, todo esto no era real.
Ella apartó la mirada y respiró