Raina se quedó helada. Sentir esas palabras fue como recibir un golpe en la boca del estómago.
No era ninguna tonta y sabía muy bien lo que él estaba queriendo decir.
¡Vaya, vaya con el famoso Joyero Mágico! Resulta que el señor había salido un mujeriego de lo peor, dejando hijos por todos lados, y ahora que está viejo le están lloviendo los reclamos.
Qué coincidencia tan fea, pero verse metida en ese mismo lío le revolvía el estómago. En ese momento, lo único que quería era largarse de ahí y no