La actitud de Raina puso a Diego de los nervios.
—Raina, esto es clave. Es nuestra única moneda de cambio para negociar con ese tipo.
—Lo sé —respondió ella con total calma.
Diego no aguantaba a la gente así. Mientras él estaba que se subía por las paredes, ella actuaba como si nada.
Tenía que admitir que cada vez se parecía más a Iván. Bien dicen que el que con lobos anda, a aullar se enseña.
—¿Y entonces? ¿Por qué dices que "ya veremos"? ¿Es por Celia? ¿Quieres protegerla? —soltó Diego sin ro