—¡Ay!
En cuanto Carla puso un pie en el jardín, soltó un suspiro cargado de pesadez.
No era su estilo habitual, así que Raina presintió que algo andaba mal.
—¿Por qué suspira así, mamá? ¿Pasa algo? —preguntó preocupada.
—Es por Román... Míralo, por fuera se ve todo tranquilo, pero por dentro se lo está comiendo la angustia. Y lo peor es que él no es como Iván. Román no suelta prenda, se guarda todo.
Las dos observaron al mismo tiempo a los hermanos, que seguían en la sala a través del ventanal