—Raina, necesito tu ayuda.
Jayden fue directo desde el primer momento, y su voz dejaba claro que algo no iba bien.
Él no era de los que se andaban con rodeos, así que Raina presintió que el asunto era grave. No sabía qué podría hacer por él, pero igual respondió:
—Señor Franco, ¿qué está pasando?
—No te lo puedo explicar por teléfono. ¿Podemos vernos? Te mando la ubicación, ven ahora mismo, por favor —solicitó Jayden.
Al escucharlo, Raina se puso seria. ¿Qué podía ser tan urgente como para que é