Seis meses después.
El sol del atardecer teñía el cielo de tonos rosados y dorados sobre la playa privada de la isla. El sonido suave de las olas acompañaba una melodía de violines que flotaba en el aire.
Valentina estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero, mirando su reflejo con los ojos llenos de lágrimas.
El vestido era sencillo pero perfecto: un diseño de corte princesa en seda blanca con detalles de encaje en los hombros y una larga cola que caía suavemente sobre la arena. Su cabello