La vigilia

conocimiento otra vez.

Valentina miró a Marco con desesperación.

—Tenemos que sac y lo arrastraron hasta el auto. Valentina se sentó atrás con élarlo de aquí ahora.

Entre los dos lo levantaron como pudieron, presionando las heridas mientras Marco conducía a toda velocidad hacia el doctor.

Durante todo el camino, Valentina no dejó de hablarle.

—Quédate conmigo… por favor quédate conmigo. No puedes dejarme. Tenemos una boda pendiente, ¿recuerdas? Y una isla… y una vida juntos. No puedes irte ahor
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