Se hizo un silencio inusual en esa sala, donde nos podían ver.
—Si no me la mamas, te voy a castigar. —dijo el imbécil. De reojo vi a Vladímir encogerse de hombros.
—Ya sé que vamos a hacer con ella para doblegarla cariño. ¡Tú quítate, solo me has pasado mordiendo!
Le gritó a Vladímir y al mirarlo él sonreía. Se había liberado de ella. Los tres tipos se habían llevado a Regina, quien sabe a dónde. Rocío me agarró por el cabello.
» Cariño, por favor grava lo que le voy a hacer, es momento de lle