Mundo ficciónIniciar sesión¿Un matrimonio por obligación? No estamos en la época victoriana donde hombre debe cumplir por robarle la virtud a una mujer. No, ya no estamos en ese tiempo, entonces ¿por qué nos casamos?, lo cierto es que tenemos un matrimonio envuelto en intrigas, celos y venganza. Todo eso son motivos para que no haya cabida al amor… o tal vez, es un medio extraño para que crezca. María Joaquina no lo quiere volver a ver, no soporta un maltrato más a su integridad… César Luis no quiere perder lo único importante que siempre ha tenido, su familia, aunque no supo demostrarlo. Ahora que ha regresado serán la familia que siempre quiso tener desde jóvenes. Dos almas gemelas que, por las intrigas, malos entendidos, suposiciones y orgullo arruinaron nueve años de sus vidas hasta el punto de llegar a ignorarse. Los celos ciegan, las intrigas destruyen y el amor… El amor restaura.
Leer másLa fiesta de fin de año la íbamos a hacer en la finca de mis padres que tiene más habitaciones que la de mis suegros, habíamos invitado a mis amigos cercanos. Los Kozlov cancelaron y por justa razón, Alexey Kozlov llegó a la familia hace dos días, Vladímir no se lo cree, mi prima y Nadina están felices. Yo en mi sexto mes de embarazo. Llegamos ayer a Melgar, a mis padres les encanta tener la finca llena, cuando les pedí permiso para hacer una gran fiesta de fin de año porque este año fue un sinsabor, un año de dolor y enseñanza. Por eso queríamos despedirlo con la gente que apreciamos. Ellos están felices al igual que mis suegros. Me traje a Carmen, la necesito infinitamente, sobre todo por su ayuda con los niños, ya con la barriga no es lo mismo. Y a Socorro porque ahora hace parte de nuestro grupo, también me ayuda con la logística del evento, en este momento asignamos las habitaciones por familia para los que me confirmaron asistencia. —Señora Maju, quería contarle, anoche David
El matrimonio de Benjamín fue por lo civil, no podía por la iglesia, ya que su primer matrimonio fue de esa manera. Todos estábamos en la finca de Aurelio que era inmensa y preciosa. Estallamos en aplausos cuando el juez dijo, puedes besar a la novia.La fiesta fue llanera, sencilla, había comida para tirar pa’ el cielo, Maco se movía mucho en mi vientre, así le decimos las personas que no están de acuerdo con el nombre que César Luis Abdala Villegas quiere ponerle, ya desistí. Mientras la gente bailaba a mi lado llegó Santos, lo abracé fuerte, acarició mi barriga.—Entonces es una niña. —Mi hija seguía moviéndose.—Sí. María Constanza o Maco como le quieras decir.—Maco se escucha feo, no permitas que le digan así, su nombre, aunque no es tan común, no es feo, la bebé pateó y como él tenía la mano en mi barriga la sintió.—¿Cierto, muñeca?, María Constanza en lindo.—Es nombre de vieja, al igual que el mío. ¿Cómo va todo? Veo que ya acabaste con las sesiones de terapia con Danilo.—S
—Sí, además Samuel está en brazos de la señora Magdalena y Julián parece estar enojado.—Después de discutir con Adara no se ha alejado de mi padre. Sabes Bonita, cuando llegó a nosotros molesto sentí un escalofrío al escucharlo decir que Adara no le caía bien, que quería apretarle los labios para que no hablara tanto. Creo que a Julián le gusta la hija de nuestros amigos.—¿Por qué lo dices?—¿Acaso no te acuerdas como te trataba a esa edad? —No me acordaba de eso, fue insoportable—. Amor, invité a varias personas para que pasáramos la tarde en la finca, nos quedaremos hasta el lunes.—Perfecto. Vámonos ya. —Era momento de volver a ser una familia.…***…Desayunábamos en familia de nuevo, teníamos la maleta lista para irnos a la finca hoy y regresamos mañana que era festivo. Antes de irnos pasaremos a la clínica a visitar a Fernanda y conocer a Gabriela, María Joaquina le tenía el detalle y Samuel también le tenía un dibujo. Una vez más recibiendo con agrado la belleza de lo cotidian
Fuimos los últimos en llegar, esa era la idea, a César le pareció extraño que nos dirigiéramos hacia la capilla, en la entrada estaban mis padres y los suyos. Me miró. —¿Es lo que pienso que es María Joaquina? —afirmé. —En ese lugar están las personas que de alguna manera nos ayudaron a pasar este mal pase en nuestra relación, están los seres que nos regañaron, nos llamaron la atención, nos aconsejaron. Se enojaron con nosotros y al mismo tiempo confabularon para que volviéramos a estar juntos. ¿Quieres renovar votos matrimoniales conmigo? —sonrió y luego se puso serio y su actitud de preocupación me alteró. —Amor no tengo los anillos. —dijo. —¿Quién dijo que no? —Alejandro llegó, solo esperaba el momento preciso—. En mi defensa, me dijeron que debía hacer lo que fuera por sacarlos… —¡Los robaste! —dijo César sonriendo—. Ya te debo dos, amigo. Dos favores del alma. —Lo tendré presente para cobrarlos. Aunque no estemos muy bien con Sandra, obviamente fue invitada. Nos dirigimos a
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