Recibió el trago ofrecido por mi padre, que se quedaron brindando con Deacon, mi suegro y Carlos a un lado. Mi corazón estaba a mil, al segundo a mi propio frenesí se unieron las notas del acordeón y se escuchó la caja al son de la guacharaca, junto a la voz impecable de mi mejor amigo.
Esa voz oculta desde que terminó con Virginia, siento que él se autocastiga con eso, tan así era que la discoteca que tenían en común acuerdo está bajo la dirección de ella desde Dubái, porque Alejo jamás volvió