Mundo ficciónIniciar sesiónEl matrimonio de Valentino y Eunice, recién concebido a la luz de lo correcto, se pone en juego cuando no logra consumarse en la intimidad tal y como se espera. Tras cinco años, el pasado de Eunice la sigue asechando. La comprensión y la paciencia serán fichas difíciles de sostener cuando ambos se den cuenta de que, quizá, su unión no ha sido la mejor decisión. ¿Serán capaces de salvar su amor?
Leer másNo sé sentir después de aquel día, no.
No vi la comisura de la sonrisa que se te dibujaría
o el color de tu iris cuando abrieras tus ojos al mundo por primera vez
entre mis brazos cargados de miedo por ser algo o alguien mejor para ti.
Tus pequeñas manitas presionando con fuerza mi dedo índice
por temor a que me marchase y te dejase, sin saber que
al ser que tomabas se había abandonado desde hace mucho.
No creciste conmigo, yo crecí contigo. Sin saberlo.
El frío de las noches cala sin piedad
restregándome la cruel verdad,
la mirada perdida no se me quita desde aquel día,
daría todo por escuchar tu llanto en esos segundos cruciales
donde el amor en esencia dice que tu vida y la mía
se definen en el más hermoso vínculo humano.
Pero no. Nada de eso sucedió.
No estás. No te sostuve como debía.
Y es que si tan solo la historia se hubiera escrito diferente...
hoy al menos sabría lo que es volver a sentir.
¿Hubo investigaciones en la historia? Sí, el tema me envolvió tanto que me demandó investigar casos verídicos, sobre lo que es el «acoso y/o abuso» en sus diferentes formas, incluyendo ciertas cosas desde mi percepción, para traerlo a la realidad de mis personajes. Siendo un tema tan delicado y real en nuestra sociedad, tuve que tomarlo con pinzas, respetando susceptibilidades y criterios personales. Somos humanos, y se vale sentir y emitir nuestro punto de vista sobre algo, pero también la idea era dejar un mensaje detrás de la historia con mucho, mucho tacto. Por eso traté, en lo que más se pudiera, no polemizar de manera innecesaria y dirigirla a un público adulto. La historia no está vinculada con ningún movimiento político, social, etc. Mi intención es únicamente la de recordarle a aquella persona que padeció algún tipo de abuso en su vida —sea de este tipo, o haya sido verbal, emocional, físico...—, que puede levantarse, que comp
Luego de tomar las riendas de mi vida, volví a creer en el amor. Sí, en ese amor que llega sin tantas complicaciones, que viene resuelto, no es perfecto pero que a la vez es tan humano y real; ese que te encuentra, más sano y más listo que nunca, ese que no esperas, pero que se asoma para caminar de tu mano, sin juicios, respetando tus procesos, ayudándote a crecer, ese que ama, confía, ese amor al que le puedes llamar «hogar» dondequiera que te encuentres. Porque entiendes que la relación se construye día a día, y es algo en equipo, desde la comunicación. Ese amor que aparece cuando decides hacer las paces contigo mismo y ya no buscas afuera lo que sabes que hay dentro de ti. Y Valentino, sin lugar a dudas, se había ganado ese espacio. —¡Te amo, mi cielo! Y gracias de verdad, ¡gracias por haberme comprendido todo este tiempo! —musité mientras nos pusimos de pie y nos fundimos en ese mágico y fuerte abrazo que entremezclaba tantas emociones a
—¡Quiero que seas mía! —susurró, mis manos se deslizaban por su espalda baja. —Yo también lo quiero. —Eunice, cariño —repetía mi nombre y su escaso aliento se agitó mucho más de lo normal. Sentí que estaba entrando en mí al tiempo en que decía que me amaba. —Asentí haciendo presión con mis manos en sus fuertes brazos, tras sentir su estocada. Mi mirada y la suya seguían conectadas una con la otra. Mi cuerpo empezó a estremecerse de placer al sentirlo moverse dentro de mí, despacio y después más rápido. Esa fricción tortuosa me llevaba a soltar gemidos que derrochaban éxtasis a sus oídos. —¡Valentino! —Dime mi amor. —Me fascina. Sigue, por favor, no te detengas. —Mi pierna rodeaba sus glúteos una vez más, él cerraba sus ojos como si viajara a otra galaxia, entreabría su boca soltando jadeos, sus embestidas eran firmes y profundas, lo que me dejaba sentir su virilidad. Entonces, sabía que en cualquier momento llegaría el punto en que empezaría a sentir
Tiempo después —Yo creo que, en lugar de estar viendo esta aburrida conferencia, podría estar contigo en una de las habitaciones del hotel. ¿No crees, cariño? Salgamos de aquí —susurró cerca de mi cuello en discreto dejándome sentir su respiración. Sin duda ese comentario había logrado erizarme la piel. Negué con una sonrisa, miré a todos lados con disimulo. Tomé un poco de aire y, con discreción, lo solté ante su propuesta. Acepté dirigiéndole una mirada cómplice. Agarré mi cartera, la cual tenía sobre mi regazo, y me cercioré de que estuviera allí lo que debía mostrarle a Valentino. Con cautela, nos levantamos de nuestros asientos despacio. Le hizo señas a su personal de logística para que se quedaran a cargo de lo que necesitasen los anfitriones del evento. Luego nos salimos del auditorio. Unos minutos después, estábamos en la habitación máster que siempre utilizábamos para nosotros. Sí, en el piso nu
Último capítulo