Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Quiero que seas mía! —susurró, mis manos se deslizaban por su espalda baja.
—Yo también lo quiero.
—Eunice, cariño —repetía mi nombre y su escaso aliento se agitó mucho más de lo normal. Sentí que estaba entrando en mí al tiempo en que decía que me amaba. —Asentí haciendo presión con mis manos en sus fuertes brazos, tras sentir su estocada. Mi mirada y la suya seguían conectadas una con la otra. Mi cuerpo empezó a estremecerse de placer al sentirlo moverse dentro de mí, desp







